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Jorge
Carvajal: La Autenticidad nos Hace Seres Felices
Por
María Campos
La
sintergética es por sobre todo un método para servir, para liberar lo
mejor de nuestro potencial, para encontrar ese médico interior -ese
sanador que hay en cada uno de nosotros- para encontrar y revelar lo
mejor del potencial humano y ponerlo en acción.
Cirujano de almas,
sanador espiritual, médico auténtico que escucha a sus pacientes con el
corazón y que cura no sólo al cuerpo, sino también al Ser. Jorge
Carvajal lleva 20 años de investigación médica, que complementa con su
profunda filosofía de la vida, para ayudarnos a reencontrar nuestra
verdadera identidad y recuperar nuestra salud, que es la salud de la
humanidad.
¿Qué
es la enfermedad?
Es
un maestro, una oportunidad para organizar una armonía superior en
nuestra propia vida, a nivel físico, emocional, mental y espiritual.
¿Qué
enferma primero, el cuerpo o el alma?
El
alma no puede enfermar, porque es lo que hay perfecto en ti, el alma
evoluciona, aprende. En realidad, buena parte de las enfermedades son todo
lo contrario: son la resistencia del cuerpo emocional y mental al alma.
Cuando nuestra personalidad se resiste al designio del alma es cuando
enfermamos.
La
Salud y Las Emociones
¿Hay
emociones perjudiciales para la salud? ¿Cuáles son las que más nos
perjudican?
Un
70 por ciento de las enfermedades del ser humano vienen del campo de
conciencia emocional. Las enfermedades muchas veces proceden de emociones
no procesadas, no expresadas, reprimidas. El temor, que es la ausencia de
amor, es la gran enfermedad, el común denominador de buena parte de las
enfermedades que hoy tenemos. Cuando el temor se queda congelado afecta al
riñón, a las glándulas suprarrenales, a los huesos, a la energía
vital, y puede convertirse en pánico.
¿Nos
hacemos los fuertes y descuidamos nuestra salud?
De
héroes están llenos los cementerios. Te tienes que cuidar.
Tienes tus límites,
no vayas más allá. Tienes que reconocer cuáles son tus límites y
superarlos porque si no los reconoces, vas a destruir tu cuerpo.
¿Cómo
nos afecta la ira?
La
ira es santa, es sagrada, es una emoción positiva porque te lleva a la
autoafirmación, a la búsqueda de tu territorio, a defender lo que es
tuyo, lo que es justo. Pero cuando la ira se vuelve irritabilidad,
agresividad, resentimiento, odio, se vuelve contra ti, y afecta al hígado,
la digestión, el sistema inmunológico…
¿La
alegría por el contrario nos ayuda a estar sanos?
La
alegría es la más bella de las emociones porque es la emoción de la
inocencia, del corazón, y es la más sanadora de todas, porque no es
contraria a ninguna otra. Un poquito de tristeza con alegría escribe
poemas. La alegría con miedo nos lleva a contextualizar el miedo y a no
darle tanta importancia.
¿La
alegría suaviza el ánimo?
Sí,
la alegría suaviza todas las otras emociones porque nos permite
procesarlas desde la inocencia. La alegría pone al resto de las emociones
en contacto con el corazón y les da un sentido ascendente. Las canaliza
para que lleguen al mundo de la mente.
¿Y
la tristeza?
La
tristeza es un sentimiento que puede llevarte a la depresión cuando te
envuelves en ella y no la expresas, pero también puede ayudarte. La
tristeza te lleva a contactar contigo mismo y a restaurar el control
interno.
Todas las
emociones negativas tienen su propio aspecto positivo, las hacemos
negativas cuando las reprimimos.
¿Es
mejor aceptar esas emociones que consideramos negativas como parte de uno
mismo?
Como
parte para transformarlas, es decir, cuando se aceptan fluyen, y ya no se
estancan, y se pueden transmutar. Tenemos que canalizarlas para que
lleguen desde el corazón hasta la cabeza.
¡Qué
difícil!
Sí,
es muy difícil. Realmente las emociones básicas son el amor y el temor
(que es ausencia de amor), así que todo lo que existe es amor, por exceso
o defecto.
Constructivo o
destructivo. Porque también existe el amor que se aferra, el amor que
sobreprotege, el amor tóxico, destructivo.
¿Cómo
prevenir la enfermedad?
Somos
creadores, así que yo creo que la mejor forma es creando salud. Y si
creamos salud no tendremos ni que prevenir la enfermedad ni que atacarla,
porque seremos salud.
¿Y
si aparece la enfermedad?
Pues
tendremos que aceptarla porque somos humanos. También enfermó
Krishnamurti de un cáncer de páncreas y no era nadie que llevara una
vida desordenada. Mucha gente muy valiosa espiritualmente ha enfermado.
Debemos explicarlo
para aquellos que creen que enfermar es fracasar. El fracaso y el éxito
son dos maestros, pero nada más.
Y cuando tú eres
el aprendiz, tienes que aceptar e incorporar la lección de la enfermedad
en tu vida.
Cada
vez más personas sufren ansiedad…
La
ansiedad es un sentimiento de vacío, que a veces se vuelve un hueco en el
estómago, una sensación de falta de aire… Es un vacío existencial que
surge cuando buscamos fuera en lugar de buscar dentro. Surge cuando
buscamos en los acontecimientos externos, cuando buscamos muletas, apoyos
externos, cuando no tenemos la solidez de la búsqueda interior. Si no
aceptamos la soledad y no nos convertimos en nuestra propia compañía,
vamos a experimentar ese vacío y vamos a intentar llenarlo con cosas y
posesiones. Pero como no se puede llenar con cosas, cada vez el vacío
aumenta.
¿Y
qué podemos hacer para liberarnos de esa angustia?
La
angustia no se puede pasar comiendo chocolate, o con más calorías, o
buscando un príncipe azul afuera. La angustia se pasa cuando entras en tu
interior, te aceptas como eres y te reconcilias contigo mismo. La angustia
viene de que no somos lo que queremos ser, pero tampoco lo que somos,
entonces estamos en el “debería ser”, y no somos ni lo uno ni lo
otro.
El
estrés es otro de los males de nuestra época…
El
estrés viene de la competitividad, de que quiero ser perfecto, quiero ser
mejor, de que quiero dar una nota que no es la mía, de que quiero imitar.
Y realmente sólo
se puede competir cuando decides ser tu propia competencia, es decir,
cuando quieres ser único, original, auténtico, no una fotocopia de
nadie. El estrés destructivo perjudica el sistema inmunológico.
Pero un buen estrés
es una maravilla, porque te permite estar alerta y despierto en las
crisis, y poder aprovecharlas como una oportunidad para emerger a un nuevo
nivel de conciencia.
¿Qué
nos recomendaría para sentirnos mejor con nosotros mismos?
La
soledad. Estar con uno mismo cada día es maravilloso. Estar
20 minutos con uno
mismo es el comienzo de la meditación; es tender un puente hacia la
verdadera salud; es acceder al altar interior, al ser interior. Mi
recomendación es que la gente ponga su despertador 20 minutos antes para
no robarle tiempo a sus ocupaciones. Si dedicas, no el tiempo que te
sobra, sino esos primeros minutos de la mañana, cuando estás fresco y
descansado, a meditar, esa pausa te va a recargar, porque en la pausa
habita el potencial del alma.
¿Qué
es para usted la felicidad?
Es
la esencia de la vida. Es el sentido mismo de la vida, encarnamos para ser
felices, no para otra cosa. Pero la felicidad no es placer, es integridad.
Cuando todos los sentidos se consagran al ser, podemos ser felices. Somos
felices cuando creemos en nosotros, cuando confiamos en nosotros, cuando
nos encomendamos transpersonalmente a un nivel que trasciende el pequeño
yo o el pequeño ego. Somos felices cuando tenemos un sentido que va más
allá de la vida cotidiana, cuando no aplazamos la vida, cuando no nos
desplazamos a nosotros mismos, cuando estamos en paz y a salvo con la vida
y con nuestra conciencia
Vivir
el Presente
¿Es
importante vivir en el presente? ¿Cómo lograrlo?
Dejamos
ir el pasado y no hipotecamos la vida a las expectativas de futuro cuando
nos volcamos en el ser y no en el tener. Yo me digo que la felicidad tiene
que ver con la realización, y ésta con la capacidad de habitar la
realidad. Y vivir en realidad es salir del mundo de la confusión.
¿Tan
confundidos estamos, en su opinión?
Tenemos
tres ilusiones enormes que nos confunden. Primero creemos que somos un
cuerpo y no un alma, cuando el cuerpo es el instrumento de la vida y se
acaba con la muerte. Segundo, creemos que el sentido de la vida es el
placer; pero a más placer no hay más felicidad, sino más dependencia.
Placer y felicidad no es lo mismo. Hay que consagrar el placer a la vida y
no la vida al placer. La tercera ilusión es el poder; creemos tener el
poder infinito de vivir.
¿Y
qué necesitamos realmente para vivir?, ¿acaso el amor?
El
amor, tan traído y tan llevado, y tan calumniado, es una fuerza
renovadora. El amor es magnífico porque crea cohesión. En el amor todo
está vivo, como un río que se renueva a sí mismo. En el amor siempre
uno puede renovarse, porque todo lo ordena.
En el amor no hay
usurpación, no hay desplazamiento, no hay miedo, no hay resentimiento,
porque cuando tú te ordenas porque vives el amor, cada cosa ocupa su
lugar, y entonces se restaura la armonía. Ahora, desde la perspectiva
humana, lo asimilamos con la debilidad, pero el amor no es débil.
Nos
debilita cuando entendemos que alguien a quien amamos no nos ama…
Hay
una gran confusión en nuestra cultura. Creemos que sufrimos por amor, que
nuestras catástrofes son por amor… pero no es por amor, es por
enamoramiento, que es una variedad del apego. Eso que llamamos
habitualmente amor es una droga. Igual que se depende de la cocaína, la
marihuana o la morfina, también se depende del enamoramiento. Es una
muleta para apoyarse, en vez de llevar a alguien en mi corazón para
liberarlo y liberarme. El verdadero amor tiene una esencia fundamental que
es la libertad, y siempre conduce a la libertad.
Pero
a veces nos sentimos atados a un amor…
Si
el amor conduce a la dependencia es eros. Eros es un fósforo, y cuando lo
enciendes se te consume rápidamente, en dos minutos ya te quemas el dedo.
Hay muchos amores que son así, pura chispa. Aunque esa chispa puede
servir para encender el leño del verdadero amor. Cuando el leño está
encendido produce el fuego, Ese es el amor impersonal, que produce luz y
calor.
¿Puede
darnos algún consejo para alcanzar el amor verdadero?
Solamente
la verdad. Confía en la verdad; no tienes que ser como la princesa de los
sueños del otro, no tienes que ser ni más ni menos de lo que eres.
Tienes un derecho sagrado, que es el derecho a equivocarte; tienes otro,
que es el derecho a perdonar, porque el error es tu maestro. Ámate, sincérate
y considérate. Si tú no te quieres, no vas a encontrar a nadie que te
pueda querer. El amor produce amor. Si te amas, vas a encontrar el amor.
Si no, vacío. Pero nunca busques una migaja; eso es indigno de ti.
La
clave entonces es amarse a sí mismo.
Y
al prójimo como a ti mismo. Si no te amas a ti, no amas a Dios, ni a tu
hijo, porque te estás apegando, estás condicionando al otro. Acéptate
como eres; lo que no aceptamos no lo podemos transformar, y la vida es una
corriente de transformación permanente.
______________
Entrevista aparecida originalmente en Psicología
Práctica, 118.
Jorge
Carvajal,
es médico de la Universidad de Antioquia, pionero de la Medicina Bioenergética
en Hispanoamérica y creador de la Sintergética. Es el creador de ViaVida,
sociedad destinada a la investigación, la asistencia y la docencia, que
constituye la plataforma para la expansión mundial de esta nueva forma de
ver la medicina. Entre sus publicaciones, destacan Contextos
de Sintergética y Láser
y Sintergética, dirigidos a médicos; Por
los caminos de la Bioenergética,
Por los Senderos del
Alma y sus recopilaciones de poemas El
fuego del Amor y Agua
y Cielo en el Sendero.
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